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Por todos es sabido que existen situaciones en las cuáles una persona deja de pagar cuando reposta gasolina, cuando consume algo en un restaurante o cuando disfruta de una habitación de hotel y se marcha de la misma sin pagar.

Los “simpa”, es decir, irse de un establecimiento sin pagar, tienen consecuencias legales, y podemos llegar incluso a proceder a la detención del sujeto.

La estafa requiere la concurrencia de tres elementos: engaño, ánimo de lucro y perjuicio o desplazamiento patrimonial. El engaño ha de ser bastante, idóneo para la consecución del fin.

Y es precisamente en ese perjuicio económico donde tendremos la separación entre el delito de estafa (más de 400 €) o el delito leve de estafa (400 € o menos).

Ahora bien, pensemos en esta diferencia: yo llego a una gasolinera, me ven y me abren el surtidor pues creen que voy a pagar tras repostar. O bien, llego a la gasolinera, y me sirvo yo directamente gasolina sin que nadie me active nada.

En el primer caso tendríamos una estafa, pues tenemos el engaño, mientras que en el segundo caso sería un delito de hurto, pues llegas y con ánimo de lucro, tomas las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño. En ambos casos, atendemos al importe para determinar si estamos ante el delito o el delito leve.

Pero ¿y si la persona tiene más de 3 condenas en ejecución por delitos similares? aquí se aplica el tipo agravado del art. 250.8 CP, multa de 6 a 12 meses y prisión de 1 a 6 años, y por ello estaremos ante un delito de estafa, y agravado, procediendo a la detención en todo caso.

El engaño existe cuando alguien hace creer a otro algo que no es verdad, precisando el TS en reiteradas resoluciones que el engaño en todo caso ha de ser bastante, es decir, suficiente y proporcional, abstractamente idóneo para la consecución de los fines propuestos, cualquiera que sea su modalidad en la multiforme y cambiante operatividad en que se manifieste, por lo que si el ardid empleado no tiene la suficiente apariencia de seriedad y realidad, atendidos aquellos factores objetivos y subjetivos, se estaría en presencia de una situación extramuros del Código Penal por ausencia de un elemento normativo del tipo que vertebra el delito de estafa.

¿Y si no pago la habitación de un hotel? Siempre y cuando se demuestre el ánimo de engaño y la apariencia de solvencia por parte del sujeto activo, podremos estar ante el delito de estafa.

Acerca de la detención por un delito leve, debemos recordar que el art. 495 de la LECrim indica que la regla general es la no detención (identificaríamos en todo caso y se comunicaría a la autoridad judicial), pero sí se procederá a la detención del presunto reo, cuando no tuviese domicilio conocido ni diese fianza bastante, a juicio de la Autoridad o agente que intente detenerle.

Está noticia surgía en octubre del 2017: los 120 invitados a un bautizo en un hotel, se volatilizaron sin abonar los 2.000 euros de la cuenta. ¿Detenemos a los 120 invitados por delito de estafa? O ¿debemos dividir el importe total entre los comensales y si sale más de 400 € por comensal les detenemos, o si sale menos de 400 € no se les detiene?

Entendemos que tenemos un único delito de estafa, con 120 coautores, y por ello, sí se debe proceder a su detención.

Situaciones más límite nos encontraremos en nuestro día a día si una pareja cena por 405 € y se va sin pagar, pues el error sería dividir la cena entre los dos comensales, en cuyo caso sería un delito leve de estafa para cada uno, pero como apuntábamos antes, no es así: es un delito de estafa, con dos coautores.

Fco. Rius – Jefe de estudios de Jurispol

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